Presupuesto Vital

Title

Presupuesto Vital

Subject

Teoría del arte

Description

Este Manifiesto artístico escrito por Juan Larrea está dirigido al colectivo de creadores españoles. El escrito apareció en el primer número de la revista "Favorables París Poemas" y es una apelación al colectivo artístico, animando a los creadores a promover un cambio de mentalidad y así facilitar el cambio del paradigma creativo de principios de Siglo XX, el cual todavía arrastraba la influencia del siglo pasado.

Creator

Juan Larrea

Source

"Favorables París Poemas", N.1
París, 1926.

Publisher

Biblioteca Nacional de España

Date

1926

Rights

Todos los derechos del texto pertenecen al autor.
Los derechos de las imágenes pertenecen a la Biblioteca Nacional de España.

Text

   
<<No  conocí o  Darío,  pero  me  doy  por sabido
que entre  su  pecho y  el  horízonte
apenas  cabía el  canto de un pájaro.>>

EN lealtad sólo hay un modo de ser, el modo de la pasión. Allí  esta donde  se  cuece el pan, el hueso y la azulejería de Ia vida. Guerrero oficio de existencia,—¡oh la inodora paz! a todos, espontánea y felizmente,  se  nos va día a día entre el humo de la hoguera y cada nueva noche nos sorprende teñidas de corazón las manos.

    Esta  energía cósmica e infatigable no perdona batalla alguna. Donde quiera que exista posibilidad de espasmo allí aparece su palanca dispuesta a remover entrañas y moléculas. En el hombre por ella coexisten, con  el animal, la matemática, la religión, el  arte.
    Para  el individuo, sin embargo, escribir, pintar, son actos estrictamente voluntarios. El ente mejor dotado puede, en efecto, someterse  a  dique. Pero no es menos  evidente que un irascible impulso, no tanto íntimo como nacido más  atrás  de su espalda, le encarará tarde o temprano con la obra en blanco, Hacia  ella le empuja la capacidad de una lucha más, la lucha  entre el temperamento  dotado y el implacable artístico.  Entonces es cuando todo aquel  que no  se  sienta velludo y poblado  de  sí mismo,  carne de animal  y valor de intemperie, debe dar media  vuelta hacia  el silencio. Hoy  el  arte es un problema  de generosidad. Todo  menos  el  simulacro  cobarde.  Ya nos sobran poemas y esculturas y  músicas para  admirar  la ligereza  cerval a que puede  llegar un rico temperamento que huye arrojando al  azar  todo lo que pudiera  comprometerle.
    Queramos, pues, o no.
    El que quiera y ame-odie (oh, esta lengua nuestra tan parca en ofrecernos obras dignas de distinguir así) y generosamente se inmole  a  la atracción y repulsión que entre sí experimentan inteligencia y sensibilidad, con cerebro limpio pienso que hoy día tiene que asirse al espíritu científico para  llegar a un imprescindible conocimiento. Aquí empieza la gran aventura. Sin  claridad no existe el artista, Artista es el que, sin desmayos ni transigencias, selecciona y desecha, exigiendo más y más de las potencias proveedoras para conseguir su máximo rendimiento. Así como en estos tiempos de ideas facilitadas y a cualquier alcance, sabio sólo puede ser el que conscientemente se deslastre de lo que debe no saber, artista sólo existirá en cuanto  consciencia  de lo que debe no expresarse, Hoy quizá más que nunca es preciso puntualizarnos a la Iuz, llamando a cada cosa por su nombre y situándolas en su natural lugar. En tierras de arte las relaciones entre inteligencia y  sensibilidad  mal planteadas inveteradamente han sido causa del más elevado número de males, El hombre ha comprendido oscuramente que entre sí ambas eran enemigas y ha tomado partido en pro o en contra como  si estuvieran fuera de su pecho. Máximo error.
Viendo en la marcha como ambos pies alternan y pensando esta imagen al ralenti  y considerablemente agrandada un espectador ligero puede, durante  el tiempo que un pie avanza, creer que aquel sólo es  el encargado de  engendrar el movimiento. La contemplación del ritmo civilizado (?)  a través de los tiempos nos viene a convencer de que siempre el hombre  se ha dividido en bandos para defender esta falta de perspectiva inteligente. Hoy en una escuela  que tropezando con obstáculos de  expresión sostiene a ultranza  la sola eficacia de la  inteligencia;  mañana una generación posterior proclama,  reaccionando, la  cojera  contraria,  la  sola eficacia de la  sensibilidad.’Posturas  desencajadas que lo  mismo se producen en los  grandes macizos seculares que en los  diminutos  ismos  efímeros. Máximo error. inteligencia y sensibilidad son enemigas,  pero no en el tiempo ni en el espacio, sino en cada interior humano, donde únicamente existen. Ese y no otro es su campo de refriega. ¿No es llegada ya la hora de situarse más allá del clasicismo y del romanticismo y de inventar la locomoción raciona? Inteligencia y sensibilidad, mutuas se ayudan y entreagigantan, a expensas una de otra se disminuyen. Las generaciones se han resistido a admitir este axioma tan elementalmente humano, y sin embargo ¿no es cierto que el que más conoce es el que más ignora, es decir, en que entrevé y rinde positiva y útil extensión más grande de ignorancia, así como la viceversa? ¿Y no son estas las dos coincidentes mitades del tórax artístico?
    No se escamotee, pues, el hombre su propio drama. No lo confunda ni lo difunda. No se consuele buscando aliados. Está solo. Por el contrario golpee sus millares de aristas contra sí mismo y contra todos, colisiónese arcilla y soplo, declárese para siempre invicto. Esta esencia dramática  es  su esencia, por la que existe; la misma que engendra movimiento, calor y vida; la misma que enemista dos palabras en el cráneo del poeta y obliga a todo el idioma a entrar en ebullición; la misma que la obra terminada levanta en el sujeto recipiente a brazo partido contra todo lo que en él preexiste.
    Porque ¿qué otra cosa puede ser una obra artística que un artefacto animado, una máquina de fabricar emoción que, introducida en un complejo humano desencadene la multiforme vibración de lo encendido? Sólo en el polvo de esta batalla encarnarán los pobladores del entresueño, amable y ávido país.
    Conocimiento, conocimiento, a nada que se escarbe millares son los problemas que nos solicitan, tantos que una nueva desesperación viene  a poseernos, la de carecer de suficientes manos. Hoy por hoy en nuestra lengua española es el puntal que reclama atención más inmediata. ¿Cuántos casos se nos ofrecen en que haya sido abordado de frente? ¿Desde hace cuantos siglos vivimos de algo auténtico que no sea debido a importación? Así está nuestro idioma de rechinante e incurtido, así extraordinaria es la página donde las palabras no huelen a diccionario y sí a boca fresca, así nuestra sensibilidad circulante está de paquidermizada y nuestra historia literaria  se  reduce a una simple suposición de flores a porfía  en el  vacío. Nuestros jóvenes ¿qué obra comenzada han heredado? ¿A qué manos han venido a sustituir las suyas?
Sin embargo, este problema rebasa nuestros límites geográficos,  es un problema internacional de  civilización y no sólo  restringido a la heredad literaria.  Ahí está  la política, la sociología... Y afirmo que sólo una decidida maniobra orientada hacia el claro conocimiento científico puede salvar a nuestra época del mismo abismo que sumió las p rogresas que consigo traían los  alboreares  del  renacimiento: maniobra de dar la espalda de una vez y para  siempre  al abusivo espíritu filosófico o metafísico si queréis, tan estéril como la  experiencia de siglos y siglos nos enseña. La filosofía sistemática, esa fantasía de la creencia, arte enfin, pero sin más trascendencia vital que la  música por  ejemplo; bálsamo curalotodo que intenta saciar de un golpe la cobarde inmensidad de nuestra ignorancia, es por esto la gran mermadora del hombre; cierra sus puertas en vez de abrirlas de par en par, le entrega atado de pensamiento y alas a un cotidianismo insípido; no progresa sino que  varía con el  mismo ritmo de la moda: lógicamente puesto que en el fondo no es sino la indumentaria espiritual encargada durante siglos de ocultar nuestra  desnudez, La absorbente supremacía del espíritu filosófico, su injerencia en  todos los planos de la actividad es el contrafuerte más denso que para su progreso tiene que vencer la humanidad.
    Hay que  sustituir el sistema apriorístico por la fecunda hipótesis de trabajo y la conformidad muelle con  el  dinamismo optimista. Y téngase presente  que no  proclamo  la  estandarización artística; ya está suficientemente envilecido el arte por nuestros predecesores. Por por el contrario reclamo el honroso  lugar  jerárquico que le corresponde.  Al  verdadero artista las pequeñas fortunas de sensibilidad  no le interesan Además cree en su tiempo.
    Revolucianemos pues, y con pasión, esa hereditaria monarquía filosófica. Vaya a su puesto y reserve sus drogas absolutas para el especulador absolutómano.  No se trasplante su norma ni a la realidad ni a la política ni al arte.  No  queremos correr el riesgo de creer en la perfección, noción mortífera y estancadora, y de tender hacia ella en vez de creer en la evolución progresiva. No existe la perfección como no existe la verdad ni la belleza y ésta menos que para nadie para el artista. No existen obras bellas ni eternas, sino humildemente obras que en un tiempo emocionan. unas a un puñado de hombrea, otras a otro. Un hombre sólo puede proferir, esto me gusta. Y sintiéndose dichosamente exento y sin miedo ante la vida y la muerte, ni añade ni resta a au goce la opinión colectiva. Hablo del hombre ‘valeroso de sí mismo y de su ignorancia y cuya serenidad inteligente posee la suficiente fuerza para neutralizar el fluído ensortijado que se desprende del rebaño. Él sabe que su complejo personal carece de otro modelo que  el que le da el espejo de su potencia. Para él ante una obra del espíritu no cuenta más que su emoción, es  decir, su imperfección, su movimiento.
    No nos mermemos, no nos empequeñezcamos, no vivamos en comunidad, ni nos pongamos en desacuerdo con nosotros mismos. Solo un furioso individualismo en lo que tiene cada hombre de peculiar podrá hacer una colectividad interesante, Pero esto no nos importa. Somos un fenómeno pasajero; orbitémonos simplemente en un personal Camino de ambición que atraviese el todo. Para nosotros sólo nuestro tiempo existe.
Véase que no presento una estética entre las numerosas que cualquier espíritu puede formular dando una pequeña vuelta filosófica alrededor de las cosas. Nuestra literatura no es ni literatura, es pasión y vitavirilidad por los cuatro costados.
En consecuencia Vallejo y yo presentamos aquí diversas obras imperfectas por muy diversos estilos pero coincidentes en más de un punto esencial: en su actualidad, su pasión íntima y su orientación al conocimiento. Aun no son quizá bastante imperfectas, pero confiamos poder dentro de poco mostraros otras que lo sean mucho más.

JUAN LARREA

Original Format

Originalmente en el Número 1 de "Favorables Paris Poema" (París, 1926)

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Citation

Juan Larrea, “Presupuesto Vital,” LANUEVALITERATURA, accessed May 24, 2017, http://lanuevaliteratura.com/items/show/9.